jueves, 7 de abril de 2016

Ecclesiae et animalium in sancta mixturam

Hola a tod@s :

Aprovechando los días libre que tenía la semana pasada la familia y yo tomamos ruta hacia la comarca de Boedo-Ojeda, comarca de rica naturaleza e historia de la provincia de Palencia, para que mi mujer disfrutara de las iglesias y ermitas románicas que proliferan en la zona. Se puede decir que cada población de esta comarca tiene una iglesia románica o un iglesia que conserva vestigios de dicha época.

Mientras mi mujer observaba los encantos de las iglesias yo buscaba qué podría moverse por los alrededores si bien en tiempo que hacía no invitaba mucho gracias al viento, las nubes y el fresquillo que por allí hacía. Aunque siempre surge algo.

Mientras comíamos un buen bocadillo dos machos de Curruca Capirotada (Sylvia atricapilla) buscaban sustento en una yedras que teníamos cerca de donde nos encontrábamos.









Las Currucas Capirotadas devoraban con fruición las bayas que crecían en la yedra, más que
venenosas si quien las consume es el ser humano (por cierto, una de los compuestos más
utilizado por los envenenadores de la antigüedad)



En otra localidad por la que nos movimos una pareja de Mirlos Acuáticos (Cinclus cinclus) llevaba ya aporte alimenticia a su nido construido en una esclusa de un riachuelo cercano. No vi el nido (por supuesto que ni lo intenté) pero se oía reclamar a la pollada cada vez que los padres llegaban con algo en el pico. Las nuevas generaciones van apareciendo.





Uno de Mirlos Acuáticos con aporte para su nido



También pululaban un tanto escandalosas algunas Lavanderas Cascadeñas (Motacilla cinerea)...



Lavandera Cascadeña



.... y como no, un "querido" invasor que está colonizando todos los ríos de nuestra geografía con un descaro total convirtiéndose en un problema de difícil solución. Hablo del Visón Americano






En los muros de una de las iglesias que visitamos, en concreto la de Moarves de Ojeda (ya cerca de Herrera de Pisuerga) fuimos testigos de una cópula de Lagartija Parda (Podarcis liolepis). Tuve mis dudas en un principio con Lagartija Roquera porque determinados rasgos del macho no me convencían del todo de que se tratara de esta última pero mis colegas Angel Ruiz Elizalde y Alejandro García Herrera, más que entendidos en esto de la herpetología, rápidamente me sacaron de la duda. 







Lagartijas Pardas



En los primeros siglos de la Edad Media la iglesia tenía que trasmitir a sus feligreses la palabra de Dios de alguna manera, dado que por dicha épocas tan solo el personal eclesiástico era el que sabía leer y escribir. Por ello en exteriores e interiores de las iglesias románicas y góticas la escultura se encargo de mostrar al pueblo llano escenas cotidianas y bíblicas en canecillos, tímpanos y capiteles y otras partes de su arquitectura atreviéndose en aquellos tiempos incluso con escenas eróticas con el fin de invitar a los feligreses a procrear y traer nuevos creyentes (más bien esclavos) al mundo.

A pesar de lo que pueda parecer estas iglesias románicas eran muy coloridas tanto en su exterior como en su interior. Dentro de éstas se representaban magníficos frescos en sus paredes con las escenas anteriormente definidas que daban al templo un rasgo de atrayente "alegría", por decirlo de alguna manera, para los feligreses que en ella se congregaban. Las continuas modificaciones habidas en estas iglesias románicas a través de los siglos han hecho que pocas queden arquitectónicamente casi íntegras, siendo los ejemplos esculturales los que más abundan en detrimento de los ejemplos pictóricos totalmente desaparecidos en la mayoría de éstas. Sin embargo todavía te puedes encontrar algún vestigios de estas pinturas murales en contadísimas iglesias y ermitas y en este viaje tuvimos la suerte de encontrar una preciosa ermita en el pueblo de Perazancas de Ojeda, en concreto la Ermita de San Pelayo, donde pudimos disfrutar de vestigios de frescos conservados casi milagrosamente en algunas de sus paredes.
 




Vestigios de los frescos en las paredes de la Ermita de San Pelayo



Saludos desde mi oteadero

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